¿ Qué es la nutripuntura ?

La Nutripuntura actúa sobre la comunicación y el intercambio celular, y mejora el flujo de información necesaria para la autorregulación del cuerpo y brinda los resultados deseados rápidamente.

 

Su objetivo es fortalecer la vitalidad del cuerpo mediante la mejora de la autorregulación, la capacidad innata que le permite interactuar óptimamente con el entorno, manejar el estrés, agentes patógenos, estar sincronizado con el ciclo estacional y responder de manera coherente a los estímulos sensoriales.

 

La nutripuntura es un “trabajo de investigación en progreso”, ininterrumpido por más de 30 años, que depende del conocimiento de las tradiciones asiáticas milenaria y que considera a la persona como un todo psicofísico (en comunicación constante con el ambiente externo), y del conocimiento de la medicina occidental enriquecida por gran parte de los descubrimientos más recientes en bioquímica, microbiología y psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI, en inglés).

 

HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN

 

En la década de los años 80, un grupo de investigadores franceses, inspirados en el trabajo de George Lakovsky sobre las interacciones en el entorno corporal (especialmente sobre la oscilación celular) y en el de Bárbara McClintock (Premio Nóbel de Medicina, 1983) sobre las mutaciones genéticas espontáneas, comenzaron a observar y evaluar el impacto del entorno (natural, relacional y cultural) sobre la vitalidad y la autorregulación del cuerpo. De este modo, comenzaron a desarrollar sus primeros estudios en la Faculté d’ Orsay (en París) sobre las “propiedades emergentes” de los metales traza combinados de acuerdo con protocolos específicos y su impacto sobre la circulación de corrientes vitales.


El trabajo de Bárbara McClintock, que descubrió los mecanismos de las mutaciones genéricas, inició un debate sobre la visión de los genes como unidades hereditarias "inmutables" y construyó la base para una visión en la que la vida es el fruto de un constante diálogo entre los genes y el entorno. De acuerdo con B. McClintock, los genes no son la causa inmutable de características hereditarias, sino un sistema dinámico regulado por células, el cuerpo como un todo y el entorno.

 

Gradualmente, los investigadores desarrollaron un método para interpretar observaciones clínicas y evaluar los diferentes parámetros que afectan la vitalidad psicofísica individual. Es así como comenzó la nutripuntura.
Un enfoque basado en la presunción de que el cuerpo está cubierto de una red de corrientes que aseguran la comunicación entre la psiquis y el cuerpo en tiempo real y la relación entre el cuerpo y su entorno. Esta es un red híper compleja que se crea muy temprano durante el desarrollo embrionario (antes que el sistema hormonal y nervioso) para hacer circular los pulsos (electromagnéticos) necesarios para asegurar la cooperación, coordinación celular y coherencia del sistema del cuerpo en relación con la psiquis.

 

Numerosas disciplinas han contribuido, junto con tradiciones asiáticas, al desarrollo de la nutripuntura (PNEI, medicina cuántica, neurociencia, psicología, microbiología, etc.).

 

Se ha recorrido un largo camino que comenzó con los principios de la medicina asiática milenaria para integrar estos principios a la dinámica psicofísica de los humanos modernos, inmersos en un ambiente saturado de información y muchos estímulos, muy distinto al ambiente que, miles de años atrás, permitió el entendimiento de las relaciones entre el ambiente y los orígenes, ciertamente más simple y menos contaminado.

 

Hoy en día, los humanos se enfrentan a un ambiente híper estimulante y altamente articulado; deben procesar un gran volumen de información en tiempo real, interactuar con una sociedad híper compleja y tratar las relaciones y conflictos que surgen de ella mediante el uso de sus recursos internos, a menudo profundamente puestos a prueba por el estrés.

 

En la nutripuntura, siempre se observa al individuo en su contexto, del cual es inseparable, ya que es la fuente de información esencial sobre el “desarrollo” de sus facultades. De este modo, el entorno juega un rol definitivo en la creación del potencial vocal individual, cognitivo y sensorial.

 

Queda claro que sin los estímulos adecuados, tanto cualitativa como cuantitativamente, las corrientes vitales (o meridianos) que regulan la comunicación entre el cuerpo y la psiquis, y la interacción entre el individuo y su ambiente, circularán de manera más lenta, lo que deja inactiva parte del potencial que todos podríamos expresar.